sábado, 28 de enero de 2012

Claro de luna



Oscuridad perpetua, negrura, desaliento. Las noticias recorren el espacio, el tiempo sin dejar un resquicio al optimismo. Las almas visten luto cubiertas por la desesperanza. Ya ni los cielos lloran, se secaron sus lágrimas y llegó la sequía que sólo deja sembrar muerte e inmundicia. Los niños no comen ni los mocos en el cuerno de África. Algún juez es juzgado por querer aclarar los crímenes de guerra (y de postguerra). En Grecia encontramos carteles de “se vende” colgados en sus ruinas, los pobres son más pobres, los ricos son más ricos. Mordazas enmudecen todas las libertades o los gritos para recuperarlas. Ya todo está perdido.

Y de pronto a lo lejos, sin poder descifrar cuál es su procedencia se escucha la melodía serena de un piano. Poco a poco la luna parece despertarse, desperezarse con ojos asombrados para buscar a ese hombre que planta cara a la desesperanza retando al cruel destino que parece esperarnos. Allí está solitario enfrentándose al mundo a través de sus dedos que acarician las teclas y desgranan sonidos que conforman la esperanza / melodía que hará que de nuevo amanezca en la Tierra, en nuestras almas.

1 comentario:

Juan Serrano dijo...

"Que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche."
(San Juan de la Cruz)