sábado, 10 de mayo de 2014

Hoy

 
 
Acaricia mi espalda, pósate sobre mí roza mi piel apenas, arrópame con tu fino manto sólo lo justo para desearte. Hazme oír el rumor que te precede, obsérvame furtivo mientras mi cuerpo se pone alerta cuando presiente  tu llegada. Envuélveme en tu torbellino, revuelve mi pelo hasta hacerlo maraña. Rodéame en una zambra loca, interminable. Camina por mi cuerpo mientras los cascabeles de tus brazos infinitos tintinean marcando el compás de mi falda.
 
Te espero, sí soñándote. Abandonada al capricho de tus cambios de rumbo, deseando sentir el roce de tus labios invisibles que me llenan de nuevas sensaciones en la tarde callada. Todo a mi alrededor puro desorden mas sólo existes tú, mitigando el calor que quema cuerpo y alma. Y me dejo mecer mientras desvistes lo que queda de tarde a la vez que mi cuerpo perezoso, mientras alejas nubes y renacen deseos.  Y me quedo prendida de tus manos, a orillas de la nada, poseyendo extraños espejismos, poseída por ti amante clandestino a la intemperie de esta tarde baldía y ocupada.
 
 
 Y me quedo observando, observándote amante infiel que asciendes con los pájaros para alcanzar sus nidos y dormir. Te calmas, viento y el silencio vuelve a mi jardín, recojo los papeles que has tirado en tu vuelo. Regreso a mis exámenes, mis notas, el calor de nuevo me acompaña.

miércoles, 16 de abril de 2014

Obsesión




Sueño con verte

Y susurrando al alba me dejan las estrellas
mientras todos duermen.
Él ahí, tirado encima de la cama tras el balcón abierto
los que en un rato saldrán camino a la oficina
la mujer satisfecha tras hacer el amor
y un gato callejero.

Al otro lado de la calle
un perro pasea al hombre adormilado,
el viejo va ligero camino del trabajo
a encerrarse una mañana más entre cuatro paredes
como tú, en la oficina
mientras yo hago un nudo a  las sábanas
bendito duermevela.

El sol se cuela por las persianas mal cerradas
y una vez más me saca de mis ensoñaciones.
La vida se derrama por el agua caliente,
se enrosca, se enroca envolviéndome en ella,
mis sentidos alerta de repente
te traen con nitidez a mi cuarto vacío
todos los poros de mi piel te añoran.

 La brisa se cuela juguetona
baila la danza de los siete velos,
quiere probar el desayuno
ríe al recordar los cuerpos, jóvenes o viejos
que visitó esta noche.
Me pesan mis zapatos, ella me arrastra sin piedad
y yo sigo en mis trece camino de la escuela.

La mañana está muda
Un sol cada vez más radiante expulsa a las estrellas.
La ciudad poco a poco comienza a despertarse,
se levanta el amante y ella se hace la dormida
rezonga el niño antes de saltar de la cama
la maquinaria se ha puesto en movimiento
y yo me quedo en tierra, rezagada en la noche

Estúpida obsesión, sólo sueño con verte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



miércoles, 26 de febrero de 2014

Así ...


 
 
Así la tela de colores que cubriría mi cuerpo se desliza lentamente como sierpe, y así yo me veo de regreso…

como una sirena ante ese dios que aún no despierto del todo me mira, y le ofrezco mi cuerpo, mis hombros desnudos, mis senos. Despacio, majestuosamente me acerco de nuevo hacia la cama, me quedo allí, de pie hasta que extiendes tus brazos llamándome en silencio. Me dirijo hacia ti, me envuelves en tu abrazo. El mar se deja oír, no sé si fuera o simplemente eres tú, naufrago de deseo, y yo la ola en la que te sumerges.  Y te acaricio, cubro tu cuerpo voluptuoso con las algas de mi pelo, los peces de mis dedos vuelan resbalando en ti.

Y tú, buceando bajo el oleaje de mi cuerpo pleno de sensaciones me besas bebiéndote la sal que te ofrecen mis besos, buscando tierra firme en mis caderas para volver a hundirte entre el mar que tus manos adivinan. Y quieres cabalgar al ritmo de mis olas, y te arrastro a las profundidades  que se esconden más allá de mi cintura. Y susurras canciones marineras que siembran de salitre las cuevas de mi cuerpo. Y buceas hasta lo más profundo de mis simas que se abren para ti, para el dios de mi mar que, convertido en espuma, bebe el dulce agua de la vida del pozo de mi cuerpo.
Felicidades


viernes, 10 de enero de 2014

Viaje



Una vez más partimos hacia ese lugar mágico donde tanto hemos disfrutado. De nuevo toda la familia junta. Miguel Ángel conduce atento a la carretera, Berta a su lado  la vista perdida en el infinito y detrás las niñas conmigo. El coche se desliza por la carretera. María, mi nieta, abre una ventanilla y el olor de los eucaliptos lo impregna todo, sabe cuánto me ha gustado siempre su aroma. A lo lejos el camino parece unirse con el mar.

 Paramos en el alto, en ese aparcamiento del acantilado al que tantas veces nos hemos asomado, primero con mi hija, después observando cómo las nietas cogían olas con sus tablas. Berta y Miguel Ángel también se escondían aquí sus primeros veranos juntos, pensaban que no lo sabíamos, los jóvenes son ingenuos.

 Salimos del coche, el  frío de enero contrasta con el sol brillante. Unos pasos y  el mar se asoma bravo, expectante. Una suave brisa nos acompaña, la serenidad es infinita, sólo se oye el batir de las olas contra las rocas. Miguel Ángel pasa su brazo por los hombros de Berta, ella abre la urna y deja que mis cenizas se esparzan libres mecidas por el viento. Mi mar me acoge con los brazos abiertos. Paz. Eternidad.


lunes, 6 de enero de 2014

Nosotros


 

Siempre he querido que todo fuera así. Me gustaba pensar que nada cambiaría entre nosotros, que a pesar de las dificultades que presentase la vida, de sus reveses, sus contratiempos,  a pesar de sus maltratos y de quitarnos tantas y tantas cosas tú y yo continuaríamos juntos, como el primer día.

 
Y así es, y por eso doy gracias a la vida y me siento feliz. Porque tú sigues estando ahí y me sonríes, y tu sonrisa ilumina la noche y se lleva los nubarrones negros. Como al principio, cuando no importaban las dificultades, porque tú sonreías y  yo me sentía segura. Como cuando la niña casi se nos muere,  y yo no hacía más que llorar viendo su carita pálida, y tú pasabas tu mano grande y callosa por mi cabeza y susurrabas palabras de ánimo mientras me besabas el pelo, y no pasó nada. O el día en que cerraron la fábrica después de tantos años, y yo volví a llorar y tú sonreíste mirándome a los ojos y supe que saldríamos adelante porque estábamos juntos y lo demás no importaba.
 

La vida nunca fue un camino de rosas, cinco hijos no dejaron mucho tiempo para cuidarnos, para mimarnos. Así que ahora aprovecho esos momentos en que te limpio y te doy la comida para contarte que los chicos han llamado, que todos están bien y que los nietos ya dan mucha guerra, por eso prefiero venirme aquí contigo. Te digo como van floreciendo las rosas en el jardín, es que este año la primavera viene temprana. Y  escucho tus respuestas sin oírte, y llevo tu mano hasta mi cara y siento tu caricia. Y veo dibujarse una sonrisa tímida en tus labios y yo también soy feliz.

 
No importa que ellos digan que no sabes de lo que te hablo, yo se que estás pensando en una de tantas y tantas cosas que nos hicieron reír a carcajadas y por eso sonríes. Ellos dicen que esa sonrisa es involuntaria, que no recuerdas nada. Yo les dejo que imaginen lo que quieran, para qué voy a llevarles la contraria. Ellos no te conocen, no saben como yo interpretar cada uno de tus gestos y leer dentro de ti de la forma en que yo lo hago.

 
Bien es verdad que a veces tu mirada se pierde en la lejanía, como buscando el mar con el que tanto soñamos y al final nos quedamos sin poder compartir. Pero bueno, sólo es agua. Lo importante es que estás aquí, estamos juntos, como siempre desde hace tantos años, y he cumplido mi ilusión de envejecer contigo.

miércoles, 1 de enero de 2014

Goma de borrar





Mira amor, no te asustes.
No necesito a nadie jurando amor eterno
ni planes de futuro compartido,
sólo quiero tus dedos
recorriendo mi espalda,
tus labios
cantándome al oído
tan quedo
que no llego a entenderte,
tus manos
dibujando
los montes y los valles
de mi cuerpo.

Quiero esa obscenidad
que me hace sentir hembra.
El fuego
que me convierte en llama.
Tu fuerza
que reaviva mi sangre.
Quiero empezar a hablar
y que me calles con tus besos,
que no me dejes
meter el mundo entre las sábanas,
perderme entre tus brazos y tus piernas
y dedicarme sólo
a ser amada.

Quiero olvidar que hay otra vida fuera
enroscada en tu cuerpo,
cogida a tus caderas
mientras deseo
sentir tu sexo ardiente.
Quiero que me regales
el placer infinito
de abandonarme
a tu boca,
a tus manos,
a tu lengua.

Y me sabes amar
como no lo ha hecho nadie,
sin permitir ninguna interferencia,
ni reproches, ni disputas absurdas,
ni esperanzas baldías.
Sólo dos cuerpos
deseosos de vida y de presente.
Y no temas amor,
sólo eso necesito,
que me hagas el amor
cual goma de borrar
que limpia sinsabores
mas luego
márchate,
abandona mi cama
 
 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Padre Nuestro



Padre nuestro que estás en los cielos
dicen que viéndonos desde ahí arriba
no sólo nos veas, también míranos
mira cómo cada vez hay más niños hambrientos
más madres con las ubres secas por falta de alimento
más padres desesperados sin hogar.

Santificado sea tu nombre
pero no por esos que nos manipulan en nombre de Dios
por hombres con alzacuellos estériles de alma,
deja que lo santifiquen los mendigos que ayer tenían trabajo
las mujeres que buscan en los cubos de basura
algo casi caducado que llevarse a la boca
los que reparten comida cada día
en tantos comedores sociales.
 
Venga a nosotros tu reino,
el tuyo, no el de que los que viven en la opulencia
robando, mintiendo, explotando a otros hombres
ni el de los que te rezan cada día
unos momentos antes de firmar leyes
que nos hacen más pobres,
que permiten que nos muelan a palos por gritar en la calle.

Y hágase tu voluntad
¡a  veces es tan duro! ¡está tan escondida!
luchar contra la intolerancia hacia los diferentes
escuchar a tantos dependientes sin recursos
decir adiós a los seres queridos que se marchan de casa
no pensar en matar en la tierra
ni lanzar maldiciones al cielo omnipontente y tan esteril
no Señor, no sé ya si creer en tus bondades.

El pan nuestro de cada día dánosle hoy
ahora bien te lo advierto, tendrás que trabajártelo
porque hay millones de parados
a quien su pan le es robado cada día
y no sólo su pan, también su hogar
un lugar en donde cobijarse
una estufa donde quitarse el frío
y si no pan, al menos esperanzas regálanos Señor.

Perdónanos nuestras deudas
ya que ellos no lo hacen
y los bancos se enriquecen con ellas
y nos roban la sangre, la esperanza
(de nuevo la esperanza, redundante).

Haz que perdonemos a nuestros deudores
nosotros que podemos
los que comemos cada día
que vamos a la escuela
y pagamos universidades
haz que seamos Personas.

No nos dejes caer en la tentación
de olvidar
de conformarnos
de no luchar
de matar cucarachas que parecen hombres
como soy egoísta te pediría que lo hicieses tú
que los rayos que lances no destrocen santuarios vacíos
que regales conciencia a los que pegan palos
que las leyes recaigan en esos que las firman.

Y líbranos del mal que nos atenaza hasta la asfixia
de políticos inmundos que acaban con nosotros
de poderosos que destrozan vidas y esperanzas.

amen

(basado en el "Padre Nuestro Latino Americano" de Mario Benedetti)