domingo, 15 de septiembre de 2013

...



Lenta, lombriz muda, arrastrándose milímetro a milímetro, camino interminable. Mutismo, inmensidad vacía, luz angustiosa que quema sus ojos, denso silencio. Sube la niebla, anega sus pulmones, no opone resistencia, inhala el putrefacto vaho que la envenena, cierra los ojos ciegos. Tarde de domingo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Sucederá



Me esperarán tus manos,
tus caricias.
Soñarán con lugares infinitos
anhelarán desmontar el puzzle
inabarcable de un cuerpo de mujer.
Ese que tú vislumbras
adivinas.

Me buscarán tus ojos
entre la soledad
de una calle repleta,
en el silencio
que produce el gentío
corriendo hacia ninguna parte.

Y me verás llegar,
marcando cada paso en el asfalto
abriéndome camino
sin perder tu mirada
mientras me ofrezco a ti
completa, sin tapujos
embutida en mi traje de invierno.
Mis dedos te acarician
sin salvar la distancia
que de ti me separa.

Y de pronto sucede
Salto, saltas barreras
atraviesas distancias
y te encuentro
y llegas y me abrazas
me entrego, tu te entregas
y de pronto amanece
y la ciudad dormida se despierta
el invierno es verano
sobran las primaveras
y es domingo.

miércoles, 2 de enero de 2013

No es tan fácil ...




No es tan fácil dibujar sonrisas en ojos vacíos, escribir poemas con alma mientras el mundo zozobra en la nada a tu alrededor, desear feliz año fingiendo esperanza con premeditación y alevosía, reír frente a una mesa repleta sabiéndote, a pesar de todo y de todos, tocado por los dioses…. de momento.

 No es tan fácil mirar a los ojos de los niños mientras les hablas de qué es importante (¿qué es importante?), escupir palabras tan solemnes, tan violadas que hoy parecen inmundicia, combatir sabiendo que la lucha es vana por perdida, recorrer la distancia que marca el diario quehacer cuando cada pisada pesa como un muerto.

No es tan fácil estar codo con codo con  hombres y mujeres abatidos antes de entrar en lucha, agotados en justas de resultado injusto, presentido, conocido antes de comenzar y guardar sin embargo un gramo de esperanza.

No es tan fácil cambiar el número del calendario, relevar a ese inocente “trece” de una maldición que le acompaña y que esta vez parece inevitable,  despojar de razón a aquellos agoreros que ven desgracias detrás de cada esquina, celebrar la entrada de este año que trocará en piltrafas lo poco que aún nos queda.

No es tan fácil escribir poesía hundido en la inmundicia, ni vivir rodeado de muertos que piensan que están vivos (¿estaré también muerta?), ni reír con las pequeñas cosas importantes antaño cuando el mundo se agrieta hasta resquebrajarse, cuando el volcán estalla y su escoria nos cubre hasta mimetizarnos, cuando la marea aun siendo verde o blanca se va volviendo gris y nos engulle.

No, hoy no es fácil vivir pero es obligatorio.

 

 

 

 

jueves, 11 de octubre de 2012

Llega




Ya está aquí. Ha venido despacio, sin darse importancia, ajeno a las voces que reclamaban su presencia, que le echaban de menos. Ha llegado distraído, sin anunciarse, sin las alharacas a las que tan adeptos son otros compañeros. Él no, prefiere colarse sin llamar, sabe que está de paso, que pronto cogerá sus trastos, sus pinceles y su paleta y marchará a otros lares.

No se puede decir que la fidelidad sea una de sus cualidades. Sí, es cierto que siempre vuelve, que una y otra vez te hará compañía, pero nunca te regalará un amor duradero, ni siquiera sabrás cuánto tiempo permanecerá contigo. Te dejará disfrutar de su dulzura, de su calidez, de su melancolía y cualquier mañana notarás que se ha marchado tal y como llegó, sin avisar.

Su melancolía es alabada por poetas, pintores y sufridores del mal de amores. Y él se deja querer. Le gusta escuchar esas loas casi siempre un poco tristes, esos cantares lánguidos que unos y otras le dedican. Nunca ha tenido envidia a esos otros que van derramando alegría, que se pintan de mil colores y de los que se dice que hacen despertar todos los instintos dormidos, o que abrasan los cuerpos y los corazones.

No, él prefiere el ritmo lento, el cosquilleo de una caricia como una hoja recién caída deslizándose por tu espalda, el crepitar de una chimenea como única banda sonora de una tarde de amor o el crujir de la alfombra roja que forman las hojas caídas de las hayas.

Hoy ha amanecido el día gris, la lluvia juguetona me ha saludado con su monótono borboteo cuando he salido de trabajar y el cielo encapotado se asoma curioso por mi ventana estirándose hasta el sillón en el que una fina manta me arrebuja e intentando saber sobre quien escribo.

Sí, ya está aquí. Ha venido despacio, se ha sentado frente a mí sin quitarse el gabán y me mira en silencio con su media sonrisa diciendo sin palabras que el crepitar del fuego aún tendrá que esperar porque esta tarde él será mi único amante.

Me preparo un té con miel, dejo que Aute me cante a las cuatro y diez desde el Hafa café y me dispongo a dejarme conquistar por él, el esperado, quién sino el otoño que por fin ha llegado.

 


sábado, 11 de agosto de 2012

My house is really creepy




My house is really creepy... I’m sure I have heard some kind of electric sound... a very loud sound... and I am alone in the house...
(Alex) 

Estoy seguro de haberlo oído de nuevo, es ese ruido característico del mosquito pegándose en el matamoscas una tarde de verano, ese sonido eléctrico. Pero no, hace frío, aquí no hay matamoscas, estoy lejos de casa, muy lejos del calor bochornoso, del verano, de las moscas.
Otra vez, ahí está ese rasguear, quedo, continuo. Fuera una inmensa nube ha oscurecido el día en un momento. No dejo de oírlo, ¿quién anda ahí?  No hay respuesta, estoy solo en casa. ¿Solo? Me observan, lo sé, unos ojos se clavan en mi nuca. Un trueno rompe el cielo que se desborda. El ruido de la lluvia golpeando con furia las calles silencia todo lo demás, pero sé que está ahí, esperándome.
El miedo me paraliza, otro trueno lo inunda todo, otra vez ese sonido metálico. No quiero volverme … tengo que volverme … me va a atrapar … tengo que defenderme … correr … huir…. me atrapará. Su aliento en mi espalda. Con el poco valor que aún me queda, casi sin abrir los ojos,  muevo lentamente mi silla giratoria.
Ahí están … estos malditos gatos han vuelto a invadir mi habitación. A veces mi casa me parece realmente aterradora.

martes, 7 de agosto de 2012

Seré





Como la hojas secas
que bailando al son del viento
recorren  la alameda
y forman una alfombra
de ocres y de rojos

para ti.
Como esa melodía que aparece
mientras piensas en nada,
tu mirada perdida
entre el azul del cielo
y aquellas nubes blancas

en la linea del mar.

Como esa lágrima
que se columpia
en la terraza licuada de tus ojos
cuando te inunda la tristeza,
sosegado soñar

pleno de melancolía.

Como el deseo
que colma tus días
y florece en tus noches
y te vuelve cascada
donde fuiste

manso río.

Tu camino,
tu dulce melodía,
el mar salado
que se asoma a tus ojos
el fuego que te encienda

eso seré por ti.


jueves, 12 de julio de 2012

A veces en las noches ...



A veces en las noches hace frío, tanto que se convierte en hielo lo que toco a mi paso. El solo roce de mi pie con las piedras las transforma en escarcha. Y parece que lloran. El hielo me traspasa las venas, se clava en mis entrañas, me desgarra por dentro hasta abrasarme.

A veces en las noches la tristeza envuelve el infinito. Emana de los ríos, de las alcantarillas, del fondo de la calle cortada y corre con lentitud exasperante hasta alcanzarme. Me rodea, me abraza, me aprisiona, me tritura, me ahoga, me atenaza.

A veces, en las noches heladas de un verano cualquiera se enciende una bombilla detrás de una ventana. Aparece la muerte maloliente con su traje de fiesta. Atractiva, moviéndose excitante al bailar una danza macabra. Y el frío de la noche se derrite atado a sus caderas y se quema la tierra, ruge, se resquebraja y de pronto me engulle en su agujero negro.

A veces en la noche desaparece  el frío, se apaga la tristeza y la vida en las profundidades se hace insoportable. Y los muertos sólo quieren morir.